Discurso de Juan Carlos Rodríguez Ibarra sobre el software y la cultura libres

¡Esto es inaudito! Estoy escuchando en estos momentos un discurso de un político y no me parece ningún disparate. Es más, lo que dice es más que razonable. Comenta un poco de muchas cosas, de software y cultura libres, la seguridad en la red, etc.

Vía Bulma.net.

PD: copio y pego la transcripción del vídeo, por si alguien no lo puede escuchar o lo prefiere en formato texto.

Y entonces vímos ¿cómo demonios podíamos nosotros pagar el coste que significaba pagar copyright por unas licencias que nos significaban una fortuna y que estaban lejos de nuestro alcance?. Y eso provocó el compromiso con el software libre, que era, en definitiva, primero un compromiso con la democracia. Es decir, no concibo un administrador, un gobernante que cuando alguien le ofrece una infraestructura barata o gratis y la misma infraestructura pagando, decida pagar en lugar de apostar por lo gratis. Y nosotros teníamos dos caminos: o software propietario o software libre, y elegimos lo que tiene que hacer un gobernante democrático. Es apostar por lo más barato, por aquello que permite hacer posible tu sueño, sin tener que hacer un uso indebido de los fondos que tienen los usuarios.

En segundo lugar, lo acaba de decir el presentador, razones éticas. Nosotros vivíamos en colectividad, vivimos en colectividad, en comunidad. Y en comunidad se puede vivir siendo un huraño, estando encerrado en tu casa y lo que tienes es tuyo, o compartiendo, participando con el resto de los vecinos. Y nosotros pensamos que era mejor compartir, por razones puramente éticas y de compromiso y haber liberado nuestro código y permitir su copia y su estudio. Hicimos Linex, y nuestro lema era y sigue siendo: “Sé libre, cópianos”.

En tercer lugar, razones culturales. Nosotros hemos vivido la realidad física y la realidad virtual. En la realidad física por ejemplo, cuando te venden un coche, o te vendían porque ahora son más complejos, te vendían un coche y cualquiera podía levantar tu capó y meter la mano en el motor, intentar dar una respuesta a los problemas que tenía ese coche y las fábricas de coches, por cierto, no se hundieron núnca como consecuencia de que cualquiera pudiera meter la mano al capó. Y entonces, no estabamos dispuestos que con las nuevas tecnologías existieran los gurús de siempre que dijeran: “Eso no lo toques. Cada vez tengas un problema llámame, que yo soy el propietario del sistema”, y por lo tanto decidimos que de igual forma que con los coches, nosotros podíamos meter la mano en el motor, en el sistema, y permitir que cada uno lo adaptara a sus necesidades, a las necesidades que nosotros teníamos en la región. Porque si eso se hiciese así, por ejemplo, a lo mejor las medidas que se han tomado el miércoles pasado podrían haberse tomado desde el punto de vista del software propietario y del software libre. ¿Saben ustedes cuánto está pagando nuestro país por las licencias de software propietario en las administraciones? 1.500 millones de dólares, bastaría una decisión administrativa para cambiar de software propietario a software libre y podríamos haber, a lo mejor, evitado que las pensiones se hubieran congelado el año que viene, porque hubiéramos sacado más dinero de esta decisión, que es una decisión cultural, ética (aplausos) y al mismo tiempo política (aplausos). Pero no solamente tendría valor porque la administración podría seguir dando prácticamente todos los servicios con software libre que con software propietario, pero ¿cuántas empresas se podrían crear localmente para dar respuesto a eso si no fuera propietario de nadie? ¿Cuánta gente podría trabajar en esos sectores a niveles locales, a niveles rurales, a niveles urbanos?

En cuarto lugar, por razones políticas e ideológicas. Yo decidí ir al software libre por razones políticas. Mira, yo tuve una denuncia de la Duquesa de Alba porque quise quitarle fincas para repartir tierras en Extremadura. Y después tuve una denuncia de Bill Gates ante Bruselas porque intenté repartir el conocimiento entre la gente. Eran dos formas de reparto, el primero no me gustaba mucho, el segundo es el sueño de cualquier socialista. Porque cuando repartes tierra, le quitas a uno para dárselo a otro; cuando repartes conocimiento, no le quitas nada a nadie, el que lo tiene, lo tiene, lo sigue manteniendo a pesar de que se lo das a otro: el sueño de la izquierda, el sueño de la socialdemocracia. Esas razones políticas fueron las que me llevaron a este tipo de compromiso con el software libre.

Y, por último, razones educativas. Yo quería que los alumnos de mi región, no fueran únicamente usuarios de un Internet incipiente, sino que fueran diseñadores. Y que pudieran averiguar qué les gusta, para qué sirven, cuál es su pasión, cuál es su vocación. Para no dar el caso de que siguen saliendo alumnos de nuestras universidades con un papel firmado por un rector diciendo “yo puedo trabajar en esto”. Y la pregunta es “¿usted quiere trabajar o usted quiere crear valor y riqueza para su país?” ¿Cuánta gente sale de las universidades, de los centros de formación, diciendo “no me gusta mucho lo que he hecho, pero era mi salida profesional, era mi garantía”? Esto es como si alguien estuviera desde los quince años enamorado de Brad Pitt o de Angelina Jolie, y todo el día pensando “¡Si yo me pudiera casar con uno de estos!, pero como creo que no puedo llegar, me caso con el vecino del quinto, que es bastante poco agraciado por cierto, y hasta a lo mejor puedo seguir siendo un buen marido.” ¿Pero qué pasión le vas a poner a la vida en ese tipo de relación? ¿Qué pasión le va a poner alguien que es médico sólamente porque tiene asegurado su futuro, pero que le da miedo o no le gusta la sangre? Así que quería descubrir, quería intentar que la gente que salga, aprovechando las nuevas tecnologías, pudiera tener su futuro, su vocación, su pasión, su actitud decidida para poder crear riqueza para nuestro país.

En definitiva, señoras y señores, yo he intentado ser progresista, que es progresar al ritmo que avanza la sociedad, ni muy atrás, ni muy adelante. Progresar al mismo ritmo e intentar liderar ese progreso. En definitiva estamos ante nuevas tecnologías, que asustan, que de vez en cuando provocan inquietud por parte de aquellos que, precísamente, no la usan y ven todos los peligros del mundo. Pero si fueramos capaces de entender qué es lo que está pasando y, de igual forma que yo le explico a mi hija cuáles son los riesgos que tienen determinadas zonas de Madrid, determinados establecimientos, determinados antros, etcétera … porque conozco Madrid, podré explicarle cuáles son los riesgos que tienen las nuevas tecnologías si conozco las nuevas tecnologías. Y por ejemplo, yo le digo a mi hija que no vaya por la calle enseñando fotos medio desnuda al primer desconocido que se encuentre (risas). Si fueramos capaces de conocer qué significa Internet, también educaríamos a nuestros hijos para que no vayan repartiendo fotos por tuentis, por feisbús, etcétera, etcétera. Se trata de saber exáctamente dónde estamos viviendo. En definitiva, yo he intentado hacer socialismo en el siglo XXI. En el libro que escribí, la palabra que más se repite es “riesgo”. Yo he arriesgado. En segundo lugar, la propiedad siempre ha sido una cosa sospechosa para la izquierda. Y no entiendo que ahora, la izquierda esté defendiendo con tanto ahínco la propiedad intelectual (aplausos) porque nadie nos va a entender. Núnca ha habido, señoras y señores, queridos amigos, núnca ha habido tanta creación cultural como hoy, núnca a lo largo de la historia de la Humanidad. Luego no es cierto que se vaya a acabar la creación, si se cambia de negocio y se quita al intermediario que existe entre el creador y el usuario. Porque el formato de plástico para ellos, yo ya no necesito formato, es otra forma de vivir la vida. Y por tanto si ven ustedes las estadísticas que se han publicado, es verdad que ha bajado la venta de dispositivos en cuanto a la actuación de los creadores, pero ha aumentado muchísimo la venta por conciertos en vivo que, por cierto así siempre se ganaron la vida los creadores, sobre todo los creadores del mundo de la canción, hasta el siglo XVIII vivían siempre de ir por las plazas y tener contacto con la gente. Y por último, las redes sociales que tanta desconfianzan generan. ¿Qué es la red social? ¿qué son las redes sociales sino el internacionalismo socialista? (risas) El sueño de mi vida, poder estar conectado con todo el mundo y poder practicar un internacionalismo socialista. Así que, señoras y señores, para todo esto hace falta que la Red sea neutral, la Red no es de nadie, la Red es un bien mostrenco como el aire que está a disposición de todos, lo más que podemos hacer es intentar es que el aire sea puro y cuidarlo, de igual forma que hay que cuidar la Red para que sea libre, de todos, por todos y con todos. Muchas gracias a la Asociación de Usuarios por este reconocimiento, yo creo que ustedes han conseguido una cosa con él, primero llenarme de felicidad y de emoción y en segundo lugar, yo he sido para muchísima gente durante muchísimo tiempo “bellotari”, a partir de hoy creo que seré “ibarra.net” (aclamación).

2 Comments »

  1. 1

    Información de BlogESfera.com……

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  2. […] nuevo, el -en tiempos- Bellotari y ahora ‘ibarra.net’, ha vuelto a escribir un muy buen artículo (a mi entender) en Er Paí. Tiene unos cuantos más muy […]

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